Articulo de opinión

Registrar las emociones negativas

¿Han podido hacer un registro diario de sus emociones?

Prestan atención a como se levantan, lo hacen tranquilos, disfrutando desde el principio el nuevo día, o renegando por si llueve, si sale el sol, si hay viento.

A lo largo del día, mientras transcurren las horas se nos presentan un sinfín de pequeños o grandes problemas a resolver, esto siempre dispara nuestra emocionalidad, tiendo a buscar una solución positiva o quedo detenida/o en la queja que todo me sucede a mí, es más, cuando soluciono algo ya me predispongo a estar preparado para ver que otro escollo se me presentará, “vamos a ver ahora que más vendrá, porque yo tengo una suerte…”, frases como estas sellan el auto convencimiento que nací para sufrir y casi sin darnos cuenta teñimos negativamente todo nuestro ser y nuestro entorno.

Cuando la queja, el lamento o el enojo se hacen una forma de vida, es cuando primeramente estoy atentando contra mi mundo interno, dañando mi autoestima, ya que si todo lo malo me pasa a mí, soy una elegida o elegido para el sufrimiento permanente, voy ocupando de a poco un espacio que afectará mi salud física, psíquica, social y del cual cada vez me será más difícil salir.

Al tener prevalencia a las emociones negativas, también afecto mi entorno social.  Generalmente escuchamos de estas personas ante la aparición de una emoción positiva frases como…” Hoy me divertí tanto, que me irá a pasar”. “Dicen que cuando te reís mucho, algo malo después pasa.”

Poder hacer registro si me enojo seguido, por cosas que en realidad no tienen tanta importancia,  tener un problema y actuarlo sobre-dimensionadamente, Evaluar mi comunicación corporal, mi tono verbal y darme cuenta que gestualmente también manifiesto mis emociones negativas y mi tono expresa sombras, vivo contracturado/a,  mi fisiología expresa distintos cuadros,  es ahí donde tengo que replantearme que está pasando conmigo para poder operar sobre mis elecciones.

ELEGIR privilegiarme, distribuir mi tiempo de tal forma de cumplir con lo pautado en relación al contexto, sin invisibilizar el tiempo para mí, rodearme de personas  que no sean toxicas, hacer cosas que me hagan sentir gratificado, reconocido, conquistando un equilibrio emocional que me permita asumir emociones positivas, aprendiendo a DISFRUTAR.

Cuando transitamos etapas prolongadas de emociones negativas la gente tiende a tomar distancia de nosotros ya que sienten que hagan lo que hagan por nosotros esto no será tomado como algo positivo.  Las emociones negativas afectan directamente a nuestros vínculos más estrechos ya que siempre esperamos que el otro me comprenda, acompañe, tenga paciencia. Cuando este estado se vuelve crónico únicamente puede solucionarse con acompañamiento terapéutico, pero antes de llegar a esa instancia, haciendo un correcto auto registro podemos modificarlo.

Algunas preguntas que puedo hacerme al final del día:

  • ¿Qué cosas elegí hacer hoy por mí?
  • ¿Pude disfrutar los ámbitos por dónde transite?
  • ¿Qué cosas necesito cambiar?
  • La vida transcurre muy rápido, el día, la hora, el minuto que pasó, no volverá.
  • ¿Cómo deseo transitar mi tiempo de vida?

Espero esta reflexión les sirva y puedan auto observarse para modificar asertivamente.  En los tiempos que transitamos sin darnos cuenta socialmente nos comunicamos desde la queja permanente, sólo con que alguien diga algo para que nos masifiquemos negativamente llegando a la agresión extrema. Salir de las emociones sociales negativas, depende del cambio de las singularidades.

 

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Silvia Castillo

Lic. en Psicología Social, con Posgrado en Comunicación e Imagen Institucional. Docente, Coaching en Programación Neurolingüística, Psicodramatista, Capacitadora y Escritora.

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